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Un inmigrante muere asfixiado por un error humano tras una fuga de gas en la cocina de un colegio.
El colegio de la Purísima Concepción, donde estudian 325 alumnos, aún no había abierto sus puertas.Otras tres personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad
MADRID. La tragedia se coló ayer en el colegio de la Purísima Concepción, situado en el distrito Centro, a primeras horas de la mañana, y se cobró la vida de un hombre, minutos antes de que el centro, ubicado en el número 20 de la calle de la Puebla, abriese sus puertas para acoger a sus 325 alumnos de entre 3 y 16 años de Primaria y Secundaria -el 73 por ciento extranjero-. Este hecho evitó que la desgracia fuese mayor, ya que sólo alcanzó al ecuatoriano de 38 años, José Orlando, en situación irregular, cuando intentaba subsanar el problema. Todo apunta a que cometió un error que pagó con su vida. Los hechos se desencadenaron poco después de las ocho, cuando en el centro concertado, perteneciente a la orden religiosa de la Hermandad del Refugio y la Piedad, apenas se encontraban un puñado de profesores y empleados, ya que las primeras clases empezaban a las ocho y media.
Preparando el desayuno
En la cocina estaba Rosa María E. A., de 40 años, que se disponía a preparar el desayuno. Mientras manipulaba la cocina industrial abastecida por gas natural, se produjo una fuga por causas que se desconocen, lo que hizo que se activase una señal acústica que se pone en marcha de forma automática al detectar la presencia de dicho fluido en el aire, tal y como explicaron fuentes de Emergencias Madrid y de los Bomberos. El sonido alertó a la directora del colegio, Juana R. M., quien se adentró en la habitación con el fin de averiguar qué sucedía. Cuando llegó a la cocina, la empleada estaba desvanecida en el suelo y ella, al intentar auxiliarla, acabó también mareada.
En vista de que la alarma no dejaba de sonar, otro profesor avisó a Emergencias Madrid. Los primeros en llegar fueron los agentes de la Policía Municipal, ya que en las inmediaciones se encuentra un Módulo Integral de Proximidad (MIP), y poco después, efectivos del Cuerpo de Bomberos y del Samur-Protección Civil. También acudió otra persona que no se encontraba allí ni fue avisada: se trataba de José Orlando, que ejercía de «manitas», y ayudaba en lo que podía en el colegio y en el amplio complejo regentado por la Hermandad de El Refugio. Se trata de un edificio antiguo que ocupa toda la manzana, ya que alberga, además de una iglesia, un comedor para indigentes, y en la aledaña calle del Pez, una residencia para ancianos.
José Orlando intentó resolver con su pericia la situación y accedió a un pequeño cuarto, anexo a la cocina, donde se encuentran varios contadores.
Yacía junto a la palanca
La fatalidad hizo que, en lugar de desactivar el gas, abriera el dispositivo antiincendios, con lo que comenzaron a salir chorros de dióxido de carbono -C02-, un agente extintor del fuego que reduce el oxígeno. De ahí que Orlando fuera encontrado al lado de la palanca, inconsciente. Presumiblemente intentó escapar por una salida cercana, pero cayó desplomado al suelo. Fue ingresado en estado crítico en el Hospital Clínico y falleció poco después. La causa de la muerte fue la asfixia. Así lo explicó el oficial de guardia del Cuerpo de Bomberos, Roberto Moreira. Esa es la hipótesis que se maneja para explicar lo ocurrido. Agregó que el gas natural no es tóxico, ni tampoco el CO2, pero desplaza el oxígeno. «Si para respirar necesitamos un 21 por ciento y esa concentración se reduce y, además, no hay ventilación, provoca anoxia».
Mientras, las otras dos mujeres fueron evacuadas de la cocina y llevadas hasta el vestíbulo. Los bomberos ventilaron el recinto y revisaron todas las dependencias para comprobar que no había nadie más . La cocinera fue entubada y trasladada al Gregorio Marañón en estado grave, mientras que la directora, estable, y el otro profesor, herido leve, fueron evacuados a otros centros. En un hospital de campaña el Samur atendió a tres docentes más, dados de alta en el lugar.
Sin clase hasta mañana
Las instalaciones del colegio estaban en buen estado, según indicaron los bomberos, versión que coincide con la de los técnicos de gas natural. La dirección del centro ha suspendido las clases, al menos, hasta el jueves. El consejero de Educación, Luis Peral, y la presidenta regional, Esperanza Aguirre, acudieron también hasta allí. Aguirre dijo desconocer la relación laboral del fallecido con el colegio y recalcó que al ser concertado, no tiene por qué ser informada del personal no docente. La inspección de Trabajo y la de Educación han abierto una investigación.
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