"Casi la mitad de los emigrantes internacionales son mujeres, y en los países desarrollados, entre los inmigrantes hay más mujeres que hombres", revela el documento.
Las personas que se fueron de sus países entre 1990-2005 lo hicieron más por razones económicas y menos por escapar de conflictos o regímenes totalitarios (en la actualidad, sólo 7 de cada 100 son refugiados).
En consecuencia, se concentraron más en países ricos (del 53% de 1990 al 61% en 2005): Estados Unidos absorbió 15 de los 36 millones de nuevos emigrantes, seguido por Alemania y España, con 4 millones cada uno.
En terminos proporcionales, España ha casi quintuplicado su población de inmigrantes en quince años hasta alcanzar los 4,8 millones.
Estados Unidos figura a la cabeza con una población inmigrante de 38,4 millones de inmigrantes, seguido de Rusia (12,1 millones), Alemania (10,1), Ucrania (6,8) y Francia (6,5 millones).
Al contrario que en muchos de los mencionados, en 72 países del mundo el número de inmigrantes decreció.
La ONU constata asimismo un cambio favorable al fenómeno en los países receptores: "desde 1996, el número de gobiernos que desean reducir la migración internacional se ha reducido aproximadamente a la mitad".
Si bien los inmigrantes son la principal fuente de crecimiento demográfico en los países desarrollados, la ONU advierte que "la migración neta a Europa tendría que cuadriplicarse para mantener constante el porcentaje de población en edad laboral".
Sobre el impacto económico de la inmigración para los países receptores, el informe manda señales de diferente signo.
Así, cita un estudio de 1997 que sostiene que un incremento de inmigrantes del 10% en Estados Unidos haría aumentar el producto interior bruto sólo entre 0,04 y 0,13%.
Sostiene además que "la presencia de migrantes internacionales puede tener ligeras consecuencias negativas en los salarios o provocar un aumento del desempleo cuando el sistema de salarios es rígido".
Sin embargo, "esas repercusiones tienen escasa importancia en el plano nacional", agrega.
Mucho más importante parece ser el papel que juegan los emigrantes para sus países de procedencia gracias al extraordinario volumen de las remesas, que alcanzó los 226.000 millones de dólares en 2004, explica la ONU citando datos del Banco Mundial.
México es el tercer país del mundo en dinero recibido de sus emigrantes (18.100 millones de dólares), por detrás de India (21.700) y China (21.300)
En las regiones en desarrollo, el número de inmigrantes ha aumentado poco.
En casos concretos como América Latina y el Caribe, la población incluso descendió entre 1990 y 2005, "básicamente debido a la disminución del número de refugiados", afirman.
En 1990, América Central tenía 1,2 millones de refugiados, "pero gracias al éxito del proceso de paz, todos fueron repatriados durante el decenio".
En total, América Latina y el Caribe tenían siete millones de inmigrantes en 2005.
La publicación del documento coincide con una reunión de cuatro días (del 3 al 7 de abril) en Nueva York de los 47 miembros de la Comisión de Población y Desarrollo de Naciones Unidas.
AFP