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El Banco Mundial, con el voto de todas las grandes potencias, aprobó el crédito para la fábrica finlandesa y elogió el proyecto
WASHINGTON.- Por una contundente mayoría de 23 a 1, el directorio del Banco Mundial aprobó ayer la entrega de los dos créditos y el seguro de riesgo político que financiarán la construcción de la cuestionada planta papelera Orion, que enfrenta desde hace más de un año a la Argentina y Uruguay. Sólo el representante de la Argentina y otros países del Cono Sur, Alberto Camarasa, votó en contra del proyecto de la empresa finlandesa Botnia, frente al apoyo unánime de los directores restantes: Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil, México, Japón y Canadá, Rusia, China y los delegados árabes y africanos, entre otros. Botnia recibirá dos créditos por 170 millones de dólares de la Corporación Financiera Internacional (CFI), junto a un seguro de riesgo político por hasta 350 millones de dólares de la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), el otro brazo del Banco Mundial para el sector privado involucrado en el plan. Camarasa planteó las objeciones del Gobierno, centradas en los riesgos de contaminación ambiental, la polémica actuación de la CFI y la controversia jurídica que sigue abierta en la Corte Internacional de La Haya, el punto que más dudas despertó entre los directores durante las últimas semanas, según relataron varias fuentes dentro y fuera del Banco a LA NACION. Uruguay presentó un escrito alabando la iniciativa, al que se sumaron, según trascendió en Montevideo, otros escritos similares por parte de Estados Unidos, Francia, Suiza y los países nórdicos. Otros directores -de Brasil, México, Canadá, Japón y Alemania- pidieron la palabra. Defendieron el proyecto y el proceso burocrático de la CFI y los estudios de impacto ambiental realizados. Washington dio un paso más Y Washington dio un paso más, al emitir un comunicado desde su embajada en Uruguay. "Estados Unidos comparte el interés de promover el desarrollo económico de Uruguay y otras economías de la región, confiando en que este préstamo tendrá un efecto positivo e importante en la economía de la región", remarcó su encargado de negocios en Montevideo, James Nealon. La CFI también emitió un comunicado para anunciar la aprobación. Y en nueve párrafos reiteró ocho veces que el proyecto cumple con todas las normas verdes y no dañará al ecosistema, ni a la población a ambas orillas del río Uruguay. El comunicado dedicó, sin embargo, su último párrafo al punto que más preocupó a directores y ejecutivos del grupo Banco Mundial: la posibilidad de colisionar con una sentencia de La Haya. "La CFI y MIGA no asumen ninguna postura acerca del posible resultado final del caso pendiente en la Corte Internacional de Justicia con relación a este proyecto", indicó, lo que contradice la visión argentina. Tanto Camarasa como la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, señalaron al recorrer el Banco durante las últimas semanas que si La Haya apoya la petición del Gobierno, la entidad podría ser responsable de los eventuales perjuicios que podría causar la votación de ayer, relataron fuentes argentinas a LA NACION. "La controversia continúa, aun cuando el Banco Mundial quiera darlo por terminado. Si La Haya nos da la razón, el Banco y los directores que apoyaron ayer los créditos podrían tener que dar explicaciones ante la Justicia. Y si la planta efectivamente contamina, serán demandables", explicó uno de los funcionarios. "Buena conducta" La CFI financiará algo menos del 10 por ciento del costo global de la planta Orion de Botnia, estimado en 1200 millones de dólares, pero la empresa finlandesa buscaba "un certificado de buena conducta", como la definió una segunda fuente argentina. Botnia, según dijeron en Uruguay, esperaba su aprobación para que se destraben otras líneas de crédito en el sector privado. "Significa un respaldo internacional. Y sobre todo después de haber trabajado un año, es muy importante a través de quien sale", dijo intendente del departamento uruguayo de Río Negro, Omar Lafluf. Apenas una hora después de difundida la decisión del Banco, Botnia lo celebró. "Nos alegramos de que este proceso haya llegado a su fin y que los exhaustivos estudios hayan confirmado los beneficios del proyecto. Tenemos la esperanza de que los diferentes grupos de interés finalmente vean que la planta cumplirá con las normas ambientales", declaró el CEO de la empresa, Erkki Varis. Sin embargo, el debate en esta capital por la instalación de las papeleras podría continuar. Aún resta definirse la eventual financiación de la segunda planta que se instalará en Uruguay, la CMB, de la empresa española ENCE. Ambos proyectos iban de la mano, hasta que los españoles decidieron reubicar su planta. La CFI "ha decidido poner al proyecto CMB en espera hasta que la Corporación haya tenido la oportunidad de evaluar ese proyecto en su nueva ubicación".
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