| El 8 por ciento de los menores españoles sufren maltrato físico por parte de sus padres |
| Escrito por Horacio | |
| martes, 20 de junio de 2006 | |
|
MADRID. A pesar de que cada día el seno familiar se muestra más negociador y la práctica del recurrido bofetón parece que va pasando, por fortuna, a los anales de la historia, lo cierto es que ni la violencia doméstica ni el maltrato a los hijos ha desaparecido. Todavía hoy, el 8 por ciento de los menores sufren maltrato físico; el 5 por ciento maltrato psicológico y un 2 por ciento dice haber padecido ambos. Así lo señala el estudio «Padres e hijos en la España actual» presentado por la Fundación «La Caixa» donde se señala que «aumenta» la proporción de jóvenes que reconocen haber sido objeto de malos tratos físicos, entendidos por palizas, por parte de sus progenitores. No obstante, también conviene puntualizar que la familia no se percibe como el espacio más violento y con mayor riesgo de sufrir malos tratos; y que sólo el 10 por ciento de los hogares tienen una situación enquistada de conflicto entre padres e hijos. Así, el entorno escolar, la zona en que se vive, pero, sobre todo, los lugares de ocio, son señalados como los más peligrosos. Y son los desconocidos, los compañeros de colegio o de trabajo y los amigos, quienes aparecen citados como agresores con mayor frecuencia que los padres. Ahora bien, no sólo los hijos son objeto de malos tratos. Los padres también pueden serlo: un 3 por ciento de los adolescentes (sobre todo chicos) de entre 15 y 19 años reconocen haber agredido a sus progenitores, porcentaje que sube hasta el 4 por ciento entre los jóvenes de entre 20 y 24 años. Los datos evidencian que la conflictividad intergeneracional sigue existiendo a pesar de que se ha producido un gran cambio en el modelo de familia que va dejando atrás las normas autoritarias y en el que se van haciendo fuertes los acuerdos entre ambas partes tras un proceso de negociación. El informe dice que esta evolución de la estructura familiar en España viene determinada por el retraso de la edad de emancipación de los jóvenes y de la primera maternidad, la reducción de las dimensiones de los hogares, el cambio de las relaciones intergeneracionales, el aumento de divorcios y separaciones, así como de las familias monoparentales y de parejas de hecho. Arrepentirse de la paternidad Todo ello hace que las relaciones sean más cercanas, pero también algo más difíciles: el 8 por ciento de los padres entrevistados reconocen que «preferirían no haber tenido hijos», al tiempo que casi tres de cada diez (26%) «han tirado la toalla porque consideran que los hijos son un problema con el que nunca aciertan» y el 19 por ciento confiesan que «no pueden controlar a sus hijos y les resulta suficiente con que salgan adelante». Pero, al margen de conflictos más graves, son los malos comportamientos y la falta de orden en la habitación los problemas que traen de cabeza a los padres españoles. También discuten porque colaboran poco en las tareas domésticas y por la nota que obtienen, los que estudian o trabajan. Los roces por cuestiones referidas a la imagen, como el «look» que deciden llevar los adolescentes con su forma de vestir o peinarse, han disminuido. Ahora bien, cuando se trata de opinar sobre las amistades con las que el se codean o el dinero que se gastan, pocas familias se salvan de las discusiones aunque son considerados un problema leve. La hora de regreso a casa también es terreno abonado para el enfrentamiento y que los adolescentes han ido conquistando día a día. Así, las salidas en fin de semana con los amigos de los más pequeños (10-12 años) se producen en su mayoría por las tardes (26%) y su hora de regreso habitual es entre las 8 y las 10 de la noche. Los preadolescentes de 13 y 14 años y vuelven más o menos a la misma hora que los anteriores. Los adolescentes son los más dados a la calle (el 86% sale los fines de semana) y más de la mitad regresan pasadas las 12 de la noche, mientras que un 36 por ciento lo hacen entrada la madrugada. Un ocio que, por otra parte, corre a cargo del bolsillo de los padres. La famosa «paga» aumenta con la edad, desde los 22.6 euros mensuales entre los más pequeños (10-12 años) hasta los casi 50 euros entre los jóvenes de 17 y 18 años. El informe señala que, durante estas salidas, la gran preocupación de los padres no es si sus hijos consumen alcohol o no, pues lo dan por supuesto, sino el consumo de drogas. Y no es para menos, un 14 por ciento de los jóvenes de 15 años afirman haber probado productos derivados del cannabis (hachís, marihuana, porro), proporción que va aumentando hasta alcanzar casi a la mitad de los jóvenes de 20 años (46 por ciento). Y en total, los consumidores de este tipo de sustancias en el grupo de edad de 15 a 19 años alcanza la terrible cifra del 11 por ciento. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
